Reproche-Defensa-Escalada
Las discusiones de pareja no suelen empezar por algo grande. Empiezan por lo doméstico y cotidiano. Por la casa, por el tiempo, por quién hace qué y quién siente que no llega.
Hace poco trabajaba con una pareja que discutía siempre por lo mismo: la limpieza, sus hijas y la falta de tiempo personal. Una sentía que cargaba con la casa; el otro, que no tenía ni un rato para ir a correr. Dos temas muy concretos… pero el problema no era ese. Era cómo lo hablaban.
El patrón era claro: reproche, defensa, escalada. Acordaos de estas tres palabras. (RDE)
El primero, el reproche aparecía rápido. «Siempre tengo que hacerlo todo yo», «la casa está hecha un desastre», «tú a lo tuyo». No era solo una queja puntual, era una crítica global. Y cuando el mensaje llega así, la otra persona no escucha «necesito ayuda», escucha «no haces nada bien».
La respuesta, como........
