Elegir sin creer
Si algo no convence en esta elección, el elector parte con ventaja. Treinta y cinco candidatos, ninguno supera el 15 %, y el electorado actúa como si reaccionara a una tendencia en directo. El voto se define por la percepción de viabilidad. La responsabilidad también es clara. Una clase política que ha renunciado a construir liderazgo y ha preferido competir por visibilidad. El entorno informativo amplifica cada movimiento como si algo definitivo estuviera en juego. El resultado de la primera vuelta se juega en la superficie. Rafael López Aliaga convoca a un voto de afirmación, pero tensiona a su propio espacio. Keiko Fujimori mantiene una base, aunque arrastra límites conocidos. Carlos Álvarez crece más por reacción que por estructura. Ricardo Belmont reaparece como opción viable, impulsado por la percepción de subida. Ninguno ordena el tablero. Todos compiten por parecer el que pasa. La figura del “candidato que crece” se ha convertido en el centro de la elección.........
