menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Las elecciones y el paraíso perdido

9 0
previous day

John Milton, a los 44 años, perdió completamente la visión y pasó a vivir en una oscuridad inevitable de contrastar con la luz perdida. Haber contemplado un hermoso mundo multicolor, lleno de oportunidades que la rutina muchas veces impide valorar, le llevó a escribir, en 1652, una hermosa obra titulada El paraíso perdido, que es la constatación de que dos mundos de luz y oscuridad coexisten en un indesligable yin yang. En algún momento se refiere a la “Luz sagrada”, a la que pide ilumine su interioridad porque sus ojos físicos ya no pueden verla. Pide que esa luz ilumine su mente desde adentro, pues ha caído en la oscuridad exterior. Esa misma imagen define el drama de la obra: perder el Paraíso es perder la luz y condenarse a una “oscuridad visible”. Hoy, el Perú enfrenta ese mismo dilema. El 12 de abril de 2026, los peruanos elegiremos entre la luz y la oscuridad. La luz significa elegir bien, a alguien con honestidad y experiencia probada, como Rafael López Aliaga. La oscuridad sería repetir el error de confiar en improvisados y aventureros, como ocurrió con Castillo y otros embusteros. El Perú es un paraíso de oportunidades. Contamos con la mayor biodiversidad del mundo, el mar más productivo del Pacífico, enormes recursos minerales, posición geoestratégica envidiable y una población joven y emprendedora. Podríamos ser el Singapur o la Suiza de América Latina. Sin embargo, seguimos subgestionados. La corrupción crónica, la improvisación y el populismo han convertido este Edén potencial en un jardín abandonado, donde la pobreza persiste, la infraestructura falla y la emigración duele. Las elecciones del 12 de abril muestran un panorama riesgoso. Varios candidatos cargan con antecedentes de corrupción, ineptitud o son simplemente marionetas de truhanes detrás que los usan para capturar el poder. En un escenario tan fragmentado, con una cédula de votación compleja donde el elector más ilustrado puede incurrir en error, las probabilidades de que algún improvisado aceche el poder existen y el Perú, como con John Milton, pasaría del Paraíso a la oscuridad más recóndita. Frente a esta tentación peligrosa, brilla una opción de luz y esperanza. Con Fernando Belaunde Terry, el Perú supo lo que significa ser gobernado con honestidad, visión y resultados concretos. Rafael López Aliaga, empresario exitoso y exalcalde de Lima, representa esa misma tradición. Con manos limpias, experiencia demostrada y un proyecto serio de orden, inversión y desarrollo, ofrece al país la posibilidad real de salir del subdesarrollo. No promete magia, propone trabajo honrado y gestión eficiente. La democracia no es solo votar, es elegir con responsabilidad. El 12 de abril decidimos si conservamos nuestro Paraíso posible o lo perdemos para las siguientes generaciones. En última instancia, cada peruano definirá el destino del país. Elegir a Rafael López Aliaga es elegir la luz expresada en honestidad, orden y progreso real. Optar por otro improvisado es elegir la oscuridad, que incluiría cambio de Constitución, fuga de capitales y pobreza perpetua. No hay término medio. O iluminamos el Perú con una gestión seria o nos condenamos a lamentar, como Milton en su ceguera, un Paraíso que pudimos apreciar y desarrollar, pero decidimos perder. La decisión es nuestra. La luz o la tiniebla. El desarrollo o la oscuridad eterna. La “Luz sagrada” ilumine a los peruanos.

Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.

📲 Noticias a tu WhatsApp

Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.


© Expreso