Mohamed VI como Marco Polo
En una columna del pasado, intitulada “Marruecos y su rey internacionalista” (Diario CORREO, 30 de julio de 2021), me referí a la visión mundial de Su Majestad, Mohamed VI. Este 2026, en que cumplirá 26 años en el trono, mirando el proceso de expansión geopolítica de Marruecos, la proyección del reino no se ha agotado ni tenido su techo en el continente africano. En efecto, su tejido de vinculaciones en África y los nudos que ha venido creando en una armoniosa red de circuitos marítimos por sus puertos en expansión -Tanger Med, Nador West Med y Dakhla Atlantique-, confirma, siempre a partir de que “El expediente del Sáhara es el prisma por el cual Marruecos mira al mundo”, como bien lo ha sostenido visionariamente el monarca alauita, para el gobierno de Rabat, su vida nacional e internacional, supone, además, una prospectiva de avanzada a partir de sus referidos puertos mirando, las necesidades en el globo, casi como las de Marco Polo, inquieto en hallar nuevas rutas para llegar al Catay (China) o el Zipango (Japón) durante la denominada Baja Edad Media, allá por el siglo XIII d.C. En efecto, la situación que ha producido el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, lleva a las empresas navieras del orbe a buscar nuevas rutas en el comercio mundial del petróleo y otros, antes que el encarecimiento por dicho bloqueo o las amenazas que se ciernen sobre el Mar Rojo y el paso de las embarcaciones hacia el Mediterráneo por el Canal de Suez, siga ganando en inestabilidades e incertidumbres no solo en el Golfo Pérsico o en la región del Medio Oriente, sino en todo el planeta por la diversidad de sus implicancias que no será difícil de advertir. La apuesta de Marruecos pasa no solamente por potenciar sus puertos, sino porque el mundo vea al reino como espacio geopolítico estratégico al servicio de la humanidad, siendo indispensable para las cadenas logísticas que se producen entre el Atlántico y el Mediterráneo, como bien reflexiona el “Horizons Institut Geopolitique”. El nuevo rostro de Marruecos es de cobertura global, donde sus fronteras las ve por los rincones del mundo, lo que significa que el reino valora los diversos espacios del planeta. Esa es una virtud geopolítica envidiable que nosotros en América Latina no estábamos viendo o nos resistíamos a hacerlo con los acercamientos orgánicos y muy bien planeados de Marruecos hacia nuestra región por su mirada Sur - Sur. La verdad es que nos ha estado costando mirar hacia el Atlántico como lo advertí en 2018 ante la prestigiosa Academia del Reino de Marruecos en su 45° sesión “América Latina como horizonte de reflexión” en que sustenté una ponencia sobre “América Latina y la necesaria prospectiva no tradicional de la política internacional de sus Estados: el caso peruano”; sin embargo, a la luz de un Orden Mundial en alto movimiento -pero que no es un Nuevo Orden Mundial como se viene afirmado-, debo subrayar con enorme complacencia la respuesta positiva y decidida de los países de nuestra región a la estrategia geopolítica de Marruecos. Quien nos gobierne debería hacer lo mismo con Chancay, mirando el exitoso espejo geopolítico portuario marroquí.
(*) Excanciller del Perú e Internacionalista
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