El retorno del FBI y DEA en Ecuador, un escudo contra la alta criminalidad transnacional
Cada vez es más claro que Ecuador ya no es el “corredor pasivo” de cocaína que heredó del correísmo. Desde que el presidente Daniel Noboa declaró el conflicto armado interno en enero de 2024, el país ha pasado a ser un frente activo de confrontación. Y este mes la ofensiva ha dado un salto importante e irreversible.
El 11 de marzo el FBI inauguró su primera oficina permanente en Quito, mediante un Memorando de Entendimiento firmado entre el Ministerio del Interior de Ecuador y el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La sede opera desde la Embajada estadounidense, con agentes operando en una nueva unidad especializada de la Policía Nacional. Se dedicará a investigaciones conjuntas contra el crimen organizado transnacional, narcotráfico, lavado de activos, contrabando de armas y financiamiento del terrorismo.
Como anunció el ministro del Interior John Reimberg, los agentes estadounidenses ya trabajan “codo a codo” con las fuerzas ecuatorianas. Es la quinta oficina permanente del FBI en Sudamérica y llega justo después de la Cumbre del Escudo de las Américas en Miami (7-8 de marzo), donde Noboa se alineó con otros presidentes para crear una coalición hemisférica de inteligencia, tecnología y asfixia financiera contra los cárteles.
La DEA no se queda atrás. Sus operaciones conjuntas con Europol y el Comando Sur ya se han ido dando; como los decomisos récord de drogas, redadas en campamentos de Los Choneros y Los Lobos, y bombardeos selectivos en Sucumbios. Todo esto en el marco de la “Ofensiva Total” que Noboa lanzó este mes. Como señalamos en anterior columna (ver: “Alianza estratégica antinarcoterrorista”. M. Lagos. 10/3/2026. Expreso), “esta mezcla planificada de acciones cinéticas (intervención militar y policial) y no cinéticas (inteligencia, tecnología y asfixia financiera) configura........
