La codicia siempre los pierde
El gran capital de Jerí era su contacto con la gente, sin miedo. Un presidente presente que terminó confirmando incluso a los más escépticos que, la vacancia de Boluarte era indispensable. Sin embargo, Jerí dejó rápidamente al descubierto su codicia, su falta de transparencia y sus debilidades, cual hermano menor de Alberto Otárola. Una torpeza imperdonable, el poder se le subió a la cabeza a demasiada velocidad. Nueve meses de gestión relativamente exitosa habrían bastado para marcar un derrotero político promisorio. Ni siquiera tenía tiempo de desgastarse, la mayoría de sus ministros están haciendo una buena gestión, pero la codicia lo perdió. Dicen que en política no hay muertos, pero le será muy difícil resucitar.
Me pregunto: ¿por qué no se retiran los veinte candidatos que no alcanzan ni el 1% de intención de voto? Porque, para muchos, hacer un partido político se ha convertido en un negocio. Reciben generosas donaciones de campaña de muchas fuentes, algunas de dudoso origen, venden puestos en las listas congresales y, además, el propio Estado los premia con generoso fondos para la........
