La impostura como proyecto político
Se llama Roberto Herbert Sánchez Palomino. Empecemos porque Herbert es nombre alemán; Sánchez Palomino, apellidos españoles; él nació en Huaral —que es costa, no sierra del país— y es vecino de San Borja, distrito de clase media aspiracional. ¡No obstante, persevera en presentarse como un “hombre del pueblo peruano autóctono”! ¡Como si la simple repetición de algún vulgar relato bastara para convertirlo en verdad! Esta narrativa identitaria no sería problemática si no fuera porque se trata, nada menos, que del cimiento de una candidatura que, muy lejos de ofrecer un proyecto serio, amenaza con arrastrar nuevamente al Perú hacia el abismo ideológico socialista, que tantas veces ha devastado nuestra economía y nuestras instituciones. Las circunstancias —no el mérito— le han abierto las puertas a Sánchez Palomino para intentar la presidencia. Y lo hace apelando a simbologías muy ajenas, instrumentalizando........
