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Un modelo económico evolutivo para un Perú desarrollado

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05.04.2026

El futuro del Perú vuelve a situarse frente a una encrucijada decisiva. Las elecciones generales del 12 de abril de 2026 se celebrarán en un clima de polarización política, rechazo de las instituciones, desconfianza ciudadana, inseguridad y un malestar social que se ha vuelto cotidiano. A este escenario interno se suma un contexto internacional inquietante: la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha disparado los precios del petróleo y los fertilizantes, amenazando con un nuevo ciclo inflacionario global que podría golpear con fuerza a economías emergentes como la peruana. En el frente interno, el desorden fiscal propio de un año electoral, sumado a decisiones poco responsables del Congreso, ha elevado el déficit y obligará al próximo gobierno a tomar medidas difíciles para estabilizar las cuentas públicas y evitar volver al pasado.

Sin embargo, incluso en medio de esta turbulencia, el país conserva fortalezas que no deben subestimarse. El Banco Central mantiene una reputación de profesionalismo y autonomía que ha permitido preservar la estabilidad monetaria. Sectores como la minería, la agroexportación y los servicios globales continúan creciendo con dinamismo. Y, pese a la informalidad, la población peruana ha demostrado una notable capacidad de adaptación y emprendimiento. La pregunta que muchos se hacen es si el Perú puede dar un salto cualitativo y convertirse en un país desarrollado en un horizonte de diez años.

La respuesta, según las ideas del economista Eric Beinhocker en The Origin of Wealth, no depende de aplicar un “modelo” rígido donde solo importa el crecimiento del PBI y el control de la inflación, sino de comprender la economía como un sistema evolutivo, donde la riqueza surge de la interacción entre tres grandes motores: las tecnologías físicas, las tecnologías sociales y las tecnologías económicas. Este enfoque ofrece una hoja de ruta distinta, más realista y más profunda, para lograr el desarrollo nacional. Y, sin embargo, este enfoque brilla por su ausencia en los planes de gobierno de los partidos que compiten en la contienda electoral. Una lista interminable de promesas que muy probablemente no se cumplan, o nos lleven a niveles de déficit fiscales del pasado que posterguen la ansiada meta de lograr un Peru desarrollado, con igualdad de oportunidades para todos.

La economía como un sistema evolutivo

Beinhocker propone una visión que rompe con el modelo tradicional de que la economía es una máquina que puede calibrarse desde arriba con políticas monetarias y fiscales. Lo que funciona hoy no necesariamente funcionará mañana. La economía, sostiene, se parece más a un ecosistema vivo, donde millones de agentes —personas, empresas, instituciones— interactúan, experimentan, fracasan, aprenden y evolucionan.

La riqueza de una nación no es un stock estático, sino un proceso dinámico: la acumulación de soluciones a problemas humanos propios de cada sociedad. Esas soluciones se expresan en tres tipos de tecnologías que coevolucionan entre sí. Cuando una se rezaga, el sistema se estanca. Cuando avanzan juntas, el desarrollo se acelera.

Tecnologías físicas: la base material del progreso

Las tecnologías físicas incluyen carreteras, puertos, redes eléctricas, telecomunicaciones, maquinaria agrícola e industrial, hospitales, laboratorios, software, hardware, sensores y sistemas de inteligencia artificial. Son las herramientas que permiten transformar energía y........

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