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Pobreza monetaria, desigualdad y elección presidencial

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26.04.2026

La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), elaborada anualmente por el INEI, constituye una de las herramientas más valiosas para comprender la estructura económica y social del país. No se trata simplemente de un conjunto de cifras, sino de un retrato minucioso de cómo viven los peruanos, cuánto ganan, cuánto gastan y cómo se distribuyen los recursos entre los distintos estratos de la población. Desde 2011, gracias a una metodología uniforme, la ENAHO permite comparar año a año el ingreso promedio mensual real —expresado en soles de 2024— de los hogares agrupados en deciles, desde el 10% más pobre hasta el 10% más rico. Esta continuidad metodológica es esencial para evitar distorsiones y para identificar tendencias reales, no simples fluctuaciones estadísticas. En un país donde la informalidad supera el 70%, donde millones de personas no cuentan con contratos laborales formales ni ingresos estables, la ENAHO se convierte en una herramienta indispensable para comprender la dinámica económica y social del Perú contemporáneo que no se refleja en las cifras agregadas del PBI.

La encuesta no solo mide ingresos, sino también gastos, lo que permite aproximarse a la capacidad real de consumo y ahorro de los hogares. En contextos de alta informalidad, el gasto suele ser un indicador más estable que el ingreso declarado, pues refleja de manera más fiel la disponibilidad de recursos. Por ello, la ENAHO se ha convertido en un insumo fundamental para el diseño de políticas públicas, para la evaluación de programas sociales y, cada vez más, para el análisis del comportamiento electoral. En un país donde la economía y la  política están íntimamente entrelazadas, comprender la evolución del ingreso y la pobreza es esencial para entender cómo votan los peruanos y por qué lo hacen.

Se mantiene la brecha entre el sector más pudiente y el más pobre

Las cifras de la ENAHO revelan una historia compleja, marcada por avances significativos, retrocesos dolorosos y una desigualdad persistente. Entre 2011 y 2016, el ingreso promedio de los hogares creció de manera sostenida, impulsado por un ciclo de expansión económica que permitió reducir la pobreza y mejorar el bienestar de millones de personas. Fue un periodo en el que el crecimiento del PBI, la inversión privada y la estabilidad macroeconómica se tradujeron en mejoras palpables para la población. La clase media emergente comenzó a consolidarse, el acceso a bienes y servicios se expandió y la movilidad social parecía, por primera vez en décadas, una posibilidad real para amplios sectores de la población.

Sin embargo, el año 2020 marcó un quiebre abrupto. La pandemia provocó una caída histórica del ingreso promedio, afectando especialmente a los hogares más vulnerables, que........

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