La cola del grifo
El taxista apaga el motor y abre la puerta para que entre algo de aire y luchar contra el calor limeño. Lleva casi cuarenta minutos en la fila del grifo. Delante suyo hay combis, motos, una camioneta de reparto y dos taxis más. Nadie conversa. Solo miran el tablero de combustible como si pudiera cambiar por arte de magia. El encargado de la estación camina de un lado a otro repitiendo lo mismo: “Solo queda un poco más”. En Lima, escenas como esa se repiten cada cierto tiempo. Y siempre recuerdan lo mismo: la economía no empieza en los ministerios ni en las cifras del Banco Central. Empieza en la realidad. La calle. Cuando el precio internacional del petróleo sube o un ducto nos recuerda lo frágil de nuestra seguridad energética, lo que ocurre en realidad es que una cadena invisible empieza a moverse. El combustible no solo llena autos. También mueve camiones que llevan alimentos, maquinaria que trabaja en........
