Lo que Bolivia nos advierte
A inicios de marzo, el Perú vivió apenas un pequeño adelanto de lo que significa una crisis energética. Bastaron unos días de desabastecimiento de GNV para alterar el transporte público y elevar los costos logísticos de la cadena de suministros, afectando indirectamente los precios de productos básicos. Fue breve, pero dejó claro que, cuando la energía falla, toda la economía se resiente. Bolivia hoy atraviesa ese problema de forma mucho más profunda. Durante casi dos décadas, el modelo económico boliviano se sostuvo sobre la renta del gas. El país exportaba hidrocarburos, subsidiaba combustibles y financiaba estabilidad política con esos ingresos. Sin embargo, mientras el Estado expandía subsidios y reforzaba mecanismos de control económico, la exploración de nuevas reservas perdió dinamismo. El gas seguía saliendo, pero cada vez se invertía menos en encontrar el siguiente gran yacimiento. Ahí........
