Cuando la disuasión deja de disuadir
Por décadas, la disuasión fue el principal mecanismo para contener. La guerra significaba fracaso disuasivo y los Estados evitaban atacar porque el costo resultaba intolerable. La lógica combinaba capacidad, amenaza y cálculo. Hoy, la disuasión como función ha cambiado. Ya no impide los conflictos; los regula para que nadie gane con facilidad. El cambio se observa en la guerra entre Estados Unidos e Irán, entre Rusia y Ucrania, y en la tensión entre China y Taiwán. El patrón es superioridad táctica sin cierre estratégico. La disuasión clásica descansaba en el castigo: si atacas, te destruyo. Esa lógica persiste, pero resulta insuficiente frente a actores que no buscan evitar el golpe inicial, sino sobrevivirlo y transformarlo en un conflicto que el adversario no pueda ganar. Surge una disuasión híbrida que combina castigo, negación y desgaste. El objetivo no es impedir la guerra, es hacerla ingobernable para el otro. Irán no necesita........
