Salud o economía: el falso dilema empieza en el salón de clases
La compra de la década
Salud o economía: el falso dilema empieza en el salón de clases
La tecnología, el trabajo, las relaciones y el ritmo de la vida cambiaron por completo. Lo que no cambió es a quién educamos. Y seguimos formando gente para tener la razón, no para sostener una tensión.
Durante mis años en el servicio público federal vi repetirse una escena. Una mesa, dos áreas de gobierno, dos objetivos legítimos. De un lado, la salud pública. Del otro, la actividad económica que esa política iba a afectar. Cada quien con datos sólidos, cada quien con gente capaz, cada quien defendiendo su extremo como si el otro no existiera.
La reunión no terminaba cuando se encontraba un equilibrio. Terminaba cuando alguien ganaba.
No era un problema de incompetencia. Era un choque entre dos cosas correctas. Y casi nadie en esa mesa —yo incluido— había sido entrenado para lo único que hacía falta: sostener las dos a la vez el tiempo suficiente para encontrar el punto en el que ambas se pueden servir.
Conviene mirar cómo terminan esos choques, porque no terminan igual. Cuando la tensión es alta y se administra, se llega a algo imperfecto pero defendible. Y cuando se colapsa en un solo polo, el resultado puede ser peor en las dos dimensiones a la vez.
El Hoy No Circula es el ejemplo de manual. Se optimizó una variable y la gente respondió comprando un segundo coche, más viejo y más contaminante que el primero. El estudio de Lucas Davis en el Journal of Political Economy no encontró........
