Los riesgos de alejarse del concepto de gobierno de emergencia. Por Pepe Auth
Decidir desafiar la noción de emergencia y focalización en las prioridades por decisión propia, generando un debate divisivo, parece estratégicamente inexplicable y completamente innecesario. Su electorado duro no va a abandonar al gobierno si de lo que se trata es de respetar la idea de gobierno de emergencia, aunque la iniciativa de indultos sea convertida en bandera política de los seguidores de Johannes Kaiser.
El presidente Kast partió el 11 de marzo demostrando que la idea de gobierno de emergencia no era sólo un slogan de campaña, sino un rasgo definitorio de lo que pretende ser el carácter de su gobierno.
Partió de manera inédita el propio 11 de marzo firmando decretos de acciones muy bien acogidas por la ciudadanía, mucho más allá incluso de quienes lo respaldan, continuó inmediatamente con el inicio de la construcción de la zanja fronteriza y antes de la semana ya tiene al Congreso discutiendo con urgencia proyectos estancados y nuevas iniciativas legales. Como si no tuviera ni un minuto que perder, como si hubiera estado preparando minuciosamente el guion desde mediados del año pasado, cuando ya avizoraba su triunfo sobre los demás opositores en primera vuelta.
Lo que al día siguiente de la elección parecía un empate en el Senado se transformó inmediatamente en mayoría por el alineamiento del independiente Miguel Ángel Calisto con el oficialismo, razón que llevó a los senadores PS y PPD a participar de un acuerdo administrativo que cedía completamente la conducción del Senado a Chile Vamos el primer año de gobierno.
Y el acuerdo que amenazó acompañar el cambio de mando y los primeros meses de gobierno con la Cámara de Diputados conducida por una sempiterna y feroz opositora, ahora en el PDG, terminó horadado por la ausencia de una diputada comunista, el voto distinto de un miembro de la bancada del PDG y el apoyo al candidato oficialista de un independiente de la bancada DC y del único diputado de los Regionalistas Verdes, Jaime Mulet. De manera inédita, entonces, la derecha gobernará el país teniendo también el control de ambas cámaras legislativas.
Todo indica, además, que el estrecho escenario (78 a 75) de la competencia del oficialismo y la oposición por la presidencia de la Cámara no presagia lo que ocurrirá........
