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La oposición en plural. Por Pepe Auth

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30.01.2026

Aunque Jorge Schaulsohn, con quien compartimos una larga e intensa experiencia política y ahora espacio vecino en este medio digital, es muy escéptico de que ocurra, mi apuesta es que la izquierda reformista volverá por sus fueros para disputar de nuevo con opción la hegemonía del campo progresista, luego de varios años de capitulación frente a la emergencia de una nueva izquierda radical que se adhirió a la crítica comunista a los logros de los gobiernos conducidos por la alianza política del centro y la izquierda que contrarió la tendencia histórica de Chile a la alternancia ganando cuatro elecciones presidenciales consecutivas y gobernando veinte años seguidos, hoy recordados mayoritariamente como las décadas continuas de mayor progreso político, económico, social y cultural de nuestra historia.

Lo que ocurrió con la Concertación es que no asumió las transformaciones del país que ella misma había producido, una clase media muy extensa y mayoritaria, una demanda de crecimiento económico sostenido que permitiera a otros integrarse a ella, una sociedad que satisfecha con la cobertura de salud y educación comienza a clamar por calidad, una ciudadanía empoderada que se resistía a entregarse a mediadores y a ser representada por partidos y una valoración inédita de la individualidad, el emprendimiento, la diversidad y la libertad.

Las fuerzas políticas de la Concertación dejaron de ser fuerzas de cambio, su discurso y su oferta siguió hablándoles a los chilenos de la transición y perdieron sintonía con el nuevo país que ellas mismas habían contribuido a crear.

La derrota presidencial a manos de Sebastián Piñera en 2009, aunque parezca inverosímil porque fue la derecha la que ganó, fue leída por muchos como resultado de que el primer gobierno de Bachelet no había sido suficientemente de izquierda. El PPD, particularmente, pasó a definirse como otro partido de izquierda, dejando atrás su riqueza de partido de centroizquierda progresista, síntesis del liberalismo y el socialismo, buscando homogeneidad donde antes había diversidad, desapareciendo su diferencia con el Partido Socialista y por tanto su razón de ser.

El segundo gobierno de Bachelet partió con la eutanasia de la Concertación para dar lugar  a la Nueva Mayoría con un rol protagónico del Partido Comunista y un discurso que ahora sí se harían los cambios estructurales que supuestamente no habían podido realizarse por los enclaves autoritarios, el bloqueo de la derecha y los renuncios de la Concertación.

Una reforma tributaria ideológica que estuvo lejos de recaudar lo esperado y de innegable impacto sobre el crecimiento, una reforma educacional impulsada desde el prejuicio y la adversidad a la participación privada que terminó acelerando el deterioro de la educación pública y un buenismo ciego a los efectos de la inmigración descontrolada, terminaron por situar a ese gobierno hoy entre los peor evaluados por la ciudadanía, muy lejos del buen juicio que se tiene del primer gobierno de Bachelet, así como........

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