Sobre la nueva política exterior de Chile
Si cada gobierno reorienta la política exterior, el Escudo probablemente no va a sobrevivir al próximo cambio de mando. Pero es el mismo costo que pagó la candidatura de Bachelet, y es el costo normal de la alternancia. Un país que cambia de gobierno cada cuatro años, sin coaliciones hegemónicas, difícilmente puede pretender una política exterior inmutable en todo lo que no es comercial.
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El jueves 24 de septiembre, los expresidentes Boric y Bachelet firmaron una declaración conjunta pidiéndole al gobierno de Kast reconsiderar la permanencia de Chile en el Escudo de las Américas, la coalición contra el crimen organizado que impulsa Trump. Es la primera vez desde el retorno a la democracia que dos expresidentes se pronuncian juntos contra una decisión de política exterior del gobierno de turno. El argumento central se resume en una frase, “Chile no debe verse obligado a escoger un bando”.
La declaración llegó solo cinco días después de que Bachelet bajara su candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas, a la que el gobierno le había quitado el apoyo en marzo, y a días de que se anunciara la interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna, por parte del PS. Para la oposición, Kast habría roto una larga tradición en la política exterior de Estado, que durante décadas se mantuvo al margen de la disputa entre gobierno y oposición.
Ahora bien, la pregunta relevante no es si Kast rompió la tradición, sino si todavía queda algo de tradición que romper. Porque para cuando Kast llegó a La Moneda esa política de Estado ya había dejado de existir hace rato.
De hecho, fue el firmante de la declaración contra Kast, el expresidente Boric, quien fue el primero........
