De supervivientes
15 de marzo 2026 - 04:01
Hoy en día vivimos en un plano existencial cada vez más visual, dominado por las redes sociales —llámense Instagram, Facebook o cualquier otra—. Personalmente me gustan y las utilizo casi a diario como escaparate y lanzadera para mis trabajos. Sin embargo, al otro lado de la moneda están quienes, por el simple hecho de usar una cámara o un móvil, creen haberse convertido en fotógrafos.
Por eso rompo una lanza por la vieja escuela del 35 mm, de la que beben las nuevas generaciones con respeto y aprendizaje. Es ahí donde se construyen las bases: superando los obstáculos propios de este embriagador —y a la vez venerado— arte que es aprender a mirar en un mundo que avanza demasiado deprisa. Fotografiar es, al fin y al cabo, conversar con la cámara y escuchar a la luz a través del visor.
Muchos aprenden técnicas para disparar, enfocar o editar, pero olvidan lo principal: observar.
Por eso, hagas lo que hagas, tómate tu tiempo y disfruta de ese instante íntimo que supone apretar el disparador. Como dijo Charles Bukowski: “Si vas a intentarlo, ve hasta el final; de otra forma, ni siquiera comiences”. Una frase lapidaria donde las haya: verdadera, contundente y directa a los sentimientos.
Así que escucha algo importante y no lo olvides: nunca dejes de detener el tiempo con tus fotografías.
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