Seis millones de dólares de multa
20 de abril 2026 - 03:08
Un pastizal. Es la multa de un jurado de Los Ángeles a esas dos empresas tecnológicas: Meta (de Zuckerberg: Instagram, Facebook, Threads y WhatsApp) y Google (la de YouTube) por haber deteriorado, a propósito, la salud mental de una chica.
La razón: sus programas han sido diseñados para crear adicción entre sus usuarios, empleando mecanismos psicológicos, scroll infinito, notificaciones constantes y recompensas variables. En resumen, para enganchar a los adolescentes. Nada comparado, todavía, con las sanciones multimillonarias a tabacaleras por causar cáncer, a sabiendas, y sin advertirlo adecuadamente.
Los efectos: casi ninguno, de momento, pero todo es empezar. Europa ya está tomando medidas para frenar los abusos de las tecnológicas.
Los cómplices necesarios: unos padres desnortados, aterrorizados por los peligros que acechan a sus criaturas e incapaces de decir “no”, que crían a vástagos sin ninguna tolerancia a la frustración y los entretienen, desde que gastan biberones, con pantallitas, que así dan menos la lata.
El contexto en España: a los 10 años, el 41% de los críos tiene su propio móvil. A los 12, el 76%. Los adolescentes, con mentes inmaduras y en pleno desarrollo, se hacen adictos con facilidad. Con acceso directo a la pornografía más dura y degradante, a intoxicaciones ideológicas fanáticas y con escaso control paterno. Y manejando plataformas de acción directa contra iguales mediante burlas, acoso, destrucción de su autoestima y la epidemia subsiguiente de depresiones, sufrimientos y aparición de tendencias autolesivas y suicidas.
La Unión Europea libra una dura lucha contra la dictadura que estas tecnológicas imponen con su dominio del mercado, invasión virtual que degrada la vida de la gente joven. La respuesta de los jerarcas del Gobierno estadounidense, en íntima alianza con Elon Musk y otros de Silicon Valley, es la descalificación permanente de las autoridades comunitarias. Dicen hacerlo en nombre de la libertad, manipulando el concepto en su propio beneficio, con el coro adulador de sus despiadados hooligangs europeos, ahora venidos a menos, con Viktor Orbán fuera de juego y Giorgia Meloni actuando como política decente frente al gánster de la Casa Blanca.
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