Entrenamiento militar
11 de abril 2026 - 03:07
En el gimnasio de mi mujer no admiten hombres, y a mí me parece bien no porque así se domen mis posibles suspicacias sino porque entiendo que el culto al cuerpo de la mujer difiere de la brutalidad testosterónica del varón y, por tanto, requiere de otras estrategias. Por algo, en la dimensión más zote de la cultura de la tonificación, no existen las gymsis y sí los gymbros.
Dos. Solo dos veces al año se invita al hombre al gimnasio de mi mujer, en una fiesta que llaman “Los chicos son bienvenidos” y a la que uno va a amoratarse el perineo con el sillín de la bici estática y a partirse las rótulas con sentadillas infinitas. Ese........
