El cohete de Noé
Ayer, como cada domingo, vi una película despatarrada en el sofá. Le tocó el turno a Noé (Noah, en la versión original), una película fantástica (en todos los sentidos) del año 2014, dirigida por Darren Aronofsky (un director al que le gusta explorar los límites psicológicos del ser humano) y protagonizada por unos espléndidos Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson y Anthony Hopkins, entre otros. Noé es una adaptación épica y muy libre del relato bíblico del diluvio (Gn 6-9): Noé (Russell Crowe) tiene visiones divinas que lo avisan de que habrá un diluvio universal y que le ordenan que construya un arca para salvar un macho y una hembra de cada especie (hoy, con todo el tema del antibinarismo, se habría vuelto loco para encontrarlos) y que ponga fin a la existencia de la humanidad, que desde el pecado de Adán y Eva, en el jardín del Edén, y de su hijo Caín (que mató a su hermano Abel) ha ido de mal en peor. Como me ha pasado con todas las películas que he visto de este director (Requiem for a Dream, por ejemplo), me removió por........
