Sánchez se niega a pagar la deuda de Illa con ERC
No es bueno que un país no tenga presupuestos. Menos aún si esto se produce una segunda vez, como puede pasar en Catalunya. Son la plasmación de un proyecto político, y no disponer de ellos condiciona y distorsiona la acción de gobierno, por muchos juegos de manos que se puedan llevar a cabo. Además, supone una bofetada política para el ejecutivo que los propone, pues evidencia que su proyecto no tiene suficiente apoyo parlamentario. Por ahora, este es justamente el escenario al que la Generalitat se aboca: un segundo ejercicio sin presupuestos. Faltan los votos de Esquerra Republicana, partido determinante a la hora de convertir a Salvador Illa en president, pero que ahora rechaza dar luz verde a las cuentas ante el hecho incontrovertible de que no se ha cumplido una de las condiciones para aquella investidura: que Catalunya recaude íntegramente el IRPF de sus ciudadanos.
Si las cosas siguen igual, sin ningún movimiento, Catalunya ni cobrará el IRPF ni tampoco tendrá presupuestos para 2026 (obsérvese que estamos a principios de marzo hablando de unas cuentas que, para ir bien, habría que haber aprobado a finales del año pasado). La transacción presupuestos a cambio de IRPF es, desde mi punto de vista, particularmente compleja por varias razones, una de las cuales —al margen de que supone modificar al menos tres leyes importantes— es que no se trata de un intercambio entre dos actores, en este caso........
