Habermas, un europeo contra los bárbaros
Empiezo a cavilar en este artículo de hoy después de que Feijóo señalara que las palabras de Felipe VI, admitiendo tímidamente que en la conquista de América se produjeron “abusos”, se deben “contextualizar”. Una forma como otra de decir que, en realidad, no hay que hacerle mucho caso y que el rey no quería decir lo que dijo. El líder del principal partido de la oposición aún añadiría que “hacer ahora un examen de las cosas que ocurrieron en el siglo XV es un disparate”. Mientras tanto, sigue la sangrienta guerra de agresión de Putin contra Ucrania, las matanzas de palestinos en Gaza y Cisjordania y los bombardeos sobre Irán, que se pusieron en marcha mientras unos y otros estaban negociando. Un conflicto que Trump asegura que detendrá “cuando lo sienta en los huesos”. Es este un día, sin embargo, que nadie se equivoque, como cualquier otro. Un día más en la oficina. Como ocurre desde hace un tiempo, el mundo se mueve entre la mediocridad explícita, el delirio desatado y la fuerza bruta empleada con total descaro. Es decir, sin pretender revestirla, disimularla, con una retórica más decente, aunque sea mentirosa. La razón ha dejado de estar de moda. No se recurre a ella ni para encauzar los peores instintos o los intereses más descarnados. Estamos en la era de la pornografía.
La muerte de Jürgen Habermas, el sábado a los 96 años, presenta, en este contexto, una intensa dimensión simbólica. No pretendo, ni sabría, resumir el........
