Cuando la moral de la política autonómica quiebra
Dice el dicho popular que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. O lo que es lo mismo, que el ser humano es ciego ante sus defectos y, en cambio, ve muy fácilmente los de los demás. El dicho hace referencia a la dificultad para reconocer las limitaciones propias, e incluso la falta de autocrítica viene a cuento en este caso a raíz de la reacción que ha tenido JxCat al enterarse de que ERC, una vez que el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha retirado el proyecto de presupuesto de 2026 del Parlament, ahora se abre a aprobarlo sin ningún compromiso sobre la cesión del IRPF a Catalunya como condición previa: "Es falta de ambición", ha exclamado el secretario general del partido de Carles Puigdemont, Jordi Turull, en contra de la formación de Oriol Junqueras, a la que ha acusado de moverse por "cálculos de partido" y no por "interés de país".
Es una obviedad que la posición actual de ERC no tiene nada que ver con el acuerdo alcanzado pronto hará dos años con el PSC para investir a su líder 133.º president de la Generalitat. De aquella llamada "financiación singular" que debía resolver de una vez por todas la falta de recursos crónica que sufre el país gracias a la gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los impuestos que se generan en Catalunya, desde el 100% del IRPF hasta el 100% del IVA y del impuesto de sociedades, por parte de la Agència Tributària de Catalunya —talmente como si de un sistema de concierto económico se tratara—, no queda nada, ni siquiera el nombre. Lo que tenía que ser un traspaso integral se ha evaporado de tal manera que ahora ni hace falta un compromiso del Gobierno —que es quien realmente corta el bacalao— sobre la cesión del IRPF, ni que fuera ad calendas graecas, para que ERC mantenga el apoyo a Salvador Illa y le apruebe el presupuesto de este año.........
