Flotilla, segundo intento
Después del éxito incontestable de la Global Sumud Flotilla (a saber, aquella simpática excursión con la que Ada Colau y Greta Thunberg querían romper el bloqueo israelí de Gaza armadas con cuatro chalupas y unas latas de garbanzos), una aventura que acabó como de hecho querían sus propagandistas (a saber, con la pasma acuática de los judíos parándoles los pies y quedándose las escasísimas viandas que no se habían zampado, los muy bandidos), la progresía catalana vuelve a zarpar de Barcelona con un montón de ayuda humanitaria para salvar a los gazatíes de la inanición. La segunda flotilla —y me duele escribir esta palabra castellana, tan desagradable en la fonética— debía zarpar de nuestra capital ayer domingo, pero los avisos de tormenta lo impidieron. La cosa ya sucedió la primera vez, con lo cual podemos convenir que, ante una futura falta de agua, será mucho mejor viajar a Gaza en canoa que peregrinar a Montserrat.
En esta ocasión, el objetivo no es organizar un pícnic en alta mar, sino trabajar activamente en la reconstrucción de Gaza
En esta ocasión, el objetivo no es organizar un pícnic en alta mar, sino trabajar activamente en la reconstrucción de........
