Xenofobia y humanismo
Hay que saber que, en la Atenas de Pericles, la ley que se estableció en el año 451 a.C. determinaba que la ciudadanía quedaba circunscrita a los hijos de padre y madre de la misma Atenas. Solo contaba el derecho de sangre. En la antigua Grecia, un meteco era un extranjero que vivía en una ciudad griega pero sin ser ciudadano; y esta denominación no era tomada, en aquella época, como un insulto ni suponía ningún motivo de orgullo ni de reivindicación, pero ciertamente comportaba la exclusión de los derechos de que disfrutaban los ciudadanos griegos. De hecho, comenzó siendo simplemente un estatus jurídico, que permitió, por ejemplo, que Aristóteles pudiera ser preceptor de Alejandro Magno.
Más adelante, en Europa, las cosas fueron de otra manera, y en el Viejo Continente se concibieron y pusieron en práctica los conceptos de gueto y de expulsión de quienes no tenían la misma sangre o practicaban otra religión. Y así llegamos a la expulsión de los judíos, de Inglaterra en 1290 y en 1492 de los territorios de las Coronas de Castilla y de Catalunya-Aragón, que compartían la organización inquisitorial. No hizo falta esperar a la colonización, por parte de los europeos, de grandes territorios en los otros continentes para que el miedo al otro quedara escrito en las leyes y fuera aplicado bajo forma de exclusión, y que esto se hiciera sin ningún tipo de quebradero de cabeza........
