Huir del catastrofismo (y II)
Para luchar contra el catastrofismo, para huir de él, es necesario tener algunas ideas claras.
Se dice, por ejemplo, que los jóvenes de hoy en día son más vagos, y no es verdad. Quieren trabajar menos, sí, pero trabajar mejor, lo que quiere decir menos reuniones vacías, menos burocracia y más respeto por los procesos que funcionan. Y lo quieren así porque quieren optimizar el tiempo laboral para preservar la familia (del tipo que sea) y los encuentros y los placeres (pequeños o grandes). Piden eficacia y autonomía, y hacen bien en reclamarlo.
También se acusa a los jóvenes de no querer tener hijos, y otra vez es algo falso. El deseo de tener hijos existe (y los estudios sociológicos lo corroboran), pero estos anhelos son dificultados por los precios de la vivienda o por la falta de plazas en guarderías, por ejemplo. No se trata, pues, de un rechazo vital, sino de un impedimento social.
Esta desconexión entre realidad y percepciones informativas pasa porque hay sesgos estructurales que hacen que las buenas noticias o las noticias simplemente positivas no abran informativos
Esta desconexión entre realidad y percepciones informativas pasa porque hay sesgos estructurales que hacen que las buenas noticias o las noticias simplemente positivas no abran informativos
Establecidas de manera fehaciente........
