Colbert, el canario en la mina
Una de las primeras ofensivas contra las libertades de Vladímir Putin en cuanto llegó a la presidencia de Rusia en 2000 fue contra un programa satírico de guiñoles. La televisión NTV canceló Kukly –el equivalente en España a Las noticias del guiñol– después de meses de presiones y amenazas penales por el retrato crítico de Putin. Una de las bromas del programa en 2000 fue imaginar que Putin se atornillaba al poder y todavía era presidente... en el año 2020.
En comparación con la represión violenta desde entonces en Rusia, la cancelación del programa es ahora una nota a pie de página, pero se recuerda como una de las primeras señales de hacia dónde quería ir el nuevo presidente. El humor, sobre todo el ingenioso que tiene éxito, se ve a menudo como una amenaza más difícil de gestionar que la oposición política tradicional en los regímenes autoritarios, como bien recuerdan a menudo también los ucranianos, con una larga tradición en la comedia mezclada con la crítica política.
