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Diez voxitos

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10.03.2026

El argumento es bien conocido, un clásico del género de suspense desde el fundacional Diez negritos de Agatha Christie: un grupo de mujeres y hombres, todos gente de orden y muy de derechas, incluso de extrema derecha, son convocados en una mansión para fundar un partido acorde a sus convicciones. Todo transcurre plácidamente, van creciendo electoralmente, aumentando su presencia institucional y entrando en gobiernos autonómicos y municipales, hasta que aparece el primer cadáver. Misteriosamente, uno tras otro son apuñalados, pese a su cercanía al anfitrión de la cena. Primero Macarena Olona, después Espinosa de los Monteros, al que le seguirá su esposa, Rocío Monasterio. Y aunque se resiste con uñas y dientes, también acaba cayendo Ortega Smith, y podemos añadir al líder en Murcia, a varios históricos y algún otro ya olvidado, mientras el anfitrión, Santiago Abascal, ni siquiera se conmueve con la pérdida de quienes eran mucho más que compañeros de partido.

En realidad la escabechina de los fundadores de Vox, más que a la novela de Christie, se parece a su parodia en Un cadáver a los postres (también conocida como “Benson Señora”). Es imposible tomarse en serio a Olona, Espinosa o Smith; ya era difícil no reírse cuando brillaban como los perfiles más duros de Vox y cerraban filas con Abascal; más risa dan cuando salen del partido lloriqueando por la falta de democracia interna (en un partido ultraderechista, jaja), el hiperliderazgo (en un partido ultraderechista, jaja), la opacidad con el dinero (ídem, jaja) o que funcione como agencia de colocación (jaja).


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