Adivina qué corrupto viene a cenar
Aprovechando los días de Semana Santa, José Luis Ábalos pasó por Sevilla y fue a los toros, que no quería perderse la faena de Morante de la Puebla. En la Maestranza recibió el ex ministro una cariñosa ovación de una parte del público asistente mientras sonaba el himno de España. A mediodía, Ábalos comió en uno de los clubes privados más exclusivos de la ciudad, acompañado de destacados empresarios y apellidos ilustres de la ciudad. Para rematar su día sevillano, José Luis cenó en casa de un conocido periodista, una cena privada a la que acudieron el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, y el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz. Disfrutaron de un excelente jamón, buñuelos de sobrasada, ajoblanco, bacalao y unas deliciosas torrijas de postre, todo ello regado con buenos vinos, mientras el ex ministro contaba anécdotas de su vida que eran celebradas por los asistentes. “Ábalos fue muy feliz en Sevilla”, dijo después el anfitrión.
¿Te imaginas que el primer párrafo fuese cierto, y que además algunos medios lo contasen con esa mezcla de naturalidad y peloteo? Pues ocurrió hace unos días, tal cual. Ah, pero el protagonista no era José Luis Ábalos, sino el rey emérito, Juan Carlos. Aplaudido en los toros, agasajado por la elite local, celebrado en una cena a la que no faltaron el presidente andaluz y el alcalde sevillano, y todo ello contado con gracia por la prensa del corazón, y por la que no es del corazón pero lo parece cuando se trata del ex rey.
