Realidad alternativa
A las derechas españolas y sus portadores de realidades alternativas les gusta dibujar la imagen de un Pedro Sánchez aislado del mundo, desconectado de la UE y ninguneado por sus socios europeos. No es lo peor que han dicho del presidente del Gobierno. Cuando a uno le han tachado antes de presidente ilegítimo, de okupa de la Moncloa, de incompetente, de ególatra, de caudillista, de adanista, de sectario, de autócrata, de felón, de incapaz o de mediocre, resulta hasta entrañable que lo retraten como a un líder desamparado. Más cuando el supuesto abandono es consecuencia de la defensa del Derecho Internacional, la soberanía nacional y la seguridad de los españoles.
Ni Sánchez está solo en su decidida apuesta por no hacer de alfombra a los intereses de Trump ni es un presidente cuya voz sea ignorada en el mundo. Todo lo contrario. Sin necesidad de poner los pies sobre la mesa ni fumarse un puro, como se pudo ver a Aznar en la icónica foto junto a George Bush en una cumbre del G8, el jefe del Ejecutivo fue, junto al también socialista António Costa, quien logró que el Consejo Europeo reconociera la llamada excepción ibérica en las regulaciones de los precios de la electricidad en 2022. Marcó el paso en el Fondo de Recuperación para sortear la crisis que la covid-19 dejó a las economías comunitarias. Y arrastró a la UE a abandonar su tibieza con el régimen de Netanyahu, al que solo España, Irlanda y Bélgica se enfrentaron políticamente mientras Alemania o Polonia callaban o directamente respaldaban al israelí en sus ataques indiscriminados contra Gaza.
