El último recurso
En los tribunales y en la política hay señales inequívocas de debilidad argumentativa cuando el acusado está perdiendo la batalla. Primero se niega el hecho. Si el hecho resiste, se le reinterpreta o se intenta justificarlo. Y cuando ya no es posible negarlo ni justificarlo, queda un movimiento final: impugnar a quien acusa, el procedimiento, su legitimidad o sus intenciones. Ese suele ser el último recurso de una defensa acorralada.
Algo de ese desplazamiento recorre la defensa que Morena y sus voceros han construido alrededor de la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve exfuncionarios de Sinaloa.
Viridiana Ríos leyó la carta que López Obrador dirigió a Donald Trump como el anuncio de una estrategia: resistir hasta las últimas consecuencias, "morir en la batalla", aun a sabiendas de que el incendio alcanzará también a México. Y para darle linaje a esa decisión invocó a Lula da Silva, que "enfrentó a Washington con la valentía de quien no tiene nada que perder”.
La analogía suena seductora y nacionalista, pero es patriotera y defectuosa.
El episodio........
