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La crisis de los 7 años: Corrupción impune en la 4T

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24.01.2026

La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, embarrada por su ex esposo narco y sin visa estadunidense; Geraldine Ponce, alcaldesa de Tepic, estrena mansión de 43 millones de pesos; 6 marinos acusados y presos por operar el multimillonario huachicol fiscal; y 9 ministros de la Corte estrenando camionetas de lujo blindadas, conforman hoy la agenda de la corrupción gubernamental y política en México.

El discurso de la austeridad y del “somos distintos” quedó hecho añicos y los morenistas se exhiben y se mueven entre la riqueza, los lujos y la vinculación al crimen organizado, sin que haya autoridad que los contenga, investigue y mucho menos sancione.

Porque el movimiento político que hoy gobierna México se ha quitado la máscara y desde su fundador, sus hijos y entre sus líderes más prominentes en el Congreso y sus gobernantes federales y locales, abundan los escándalos y las evidencias de enriquecimientos, corrupción y negocios al amparo del poder, al mismo tiempo que figuras prominentes del oficialismo morenista son señalados, tanto en Estados Unidos como en México, como “protectores o colaboradores” de los cárteles de la droga y del crimen organizado que hoy gobierna y controla en buena parte del país.

Todo eso ocurre mientras la presidenta Claudia Sheinbaum todos los días se desgañita y se desgasta teniendo que salir a dar la cara y defender a personajes de la 4T que claramente no la escuchan ni la respetan y que se pasan sus decálogos de austeridad por el arco del triunfo. Son tantos y tan frecuentes los escándalos, que la mandataria ya luce agotada y enojada de que cada día le pregunten de un caso distinto de corrupción, excentricidades o gastos excesivos de sus compañeros de movimiento; y se le ve tan rebasada y desbordada por la incongruencia y excesos de los morenistas, que parece que sus propios correligionarios no respetan su autoridad.

Para colmo, la Presidenta que tiene que estar defendiendo cada día lo indefendible, enfrenta al mismo tiempo las presiones y amenazas de los Estados Unidos y de su impredecible presidente que, mientras amaga con intervenciones por tierra contra los narcoterroristas mexicanos, aprieta cada vez más a su gobierno para que colabore entregando no sólo a capos y a operadores, sino también a narcopolíticos de su partido y de otros signos políticos, y permitiendo que las agencias de seguridad y el........

© El Universal