Trump: 365 días de asedio a México y el porqué de una intervención
Por lo que ha hecho y hace, por lo que ha dicho y dice y, sobre todo, por las dificultades políticas que enfrenta internamente, parece casi seguro que Donald Trump sí ordenará a sus fuerzas armadas intervenir en México.
No será, necesariamente, con un despliegue masivo de tropas, pero sí con la posible destrucción desde el aire de algún narco laboratorio o refugio de los cárteles de la droga, el secuestro de algunos de sus principales capos o, mejor aún, de alguno de los políticos y gobernantes a los que acusa de darles protección y ser parte del multimillonario negocio; o bien con incursiones de fuerzas especiales que materialicen la más reciente amenaza del presidente estadounidense de “iniciar ya los ataques terrestres”.
Tal intervención es muy probable, no porque sea necesaria para frenar el tráfico de fentanilo y la inmigración (muy frenados ya mediante mecanismos efectivos de cooperación bilateral) ni para “reordenar” a un México que, según su discurso, ha sido desordenado por los cárteles que presuntamente lo gobiernan.
La intervención es casi segura porque Trump está urgido de golpes de fuerza muy espectaculares y altamente mediáticos, de cara a las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre próximo.
Él sabe (sí es que su megalomanía y su estado de salud mental y física aún le permiten razonar) que su aprobación va en picada (40 por ciento según las últimas encuestas) y que es real el riesgo de que pierda la mayoría en una o dos de las cámaras del Congreso de su país, lo que obstaculizaría su proyecto geopolítico que, por lo pronto ya rompió el orden mundial basado en reglas, como contundente y potentemente denunció el primer ministro canadiense Marc Carney en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.
Con golpes que hacen alarde de fuerza y poder como el dado en Venezuela o el que parece inminente en México o el que pretende con la anexión de Groenlandia, busca distraer al votante estadounidense del escándalo de pedofilia al que se le vincula con su amigo Jeffrey Epstein y del hartazgo social........
