Lo que no aparece en la nómina
Hay personas cuya trayectoria profesional transcurrió dentro de oficinas, empresas o espacios tradicionalmente reconocidos por el mercado laboral. Y hay otras, millones en México cuyo trabajo ocurrió principalmente dentro del hogar y alrededor del cuidado de otras personas. Mi mamá pertenece a ese grupo. Como muchas mujeres de su generación, dedicó buena parte de su vida al cuidado cotidiano de su familia: cocinar, administrar una casa, acompañar enfermedades, resolver pendientes invisibles, sostener rutinas. Actividades que durante décadas fueron vistas como obligaciones personales o familiares, pese a que constituyen trabajo indispensable para el funcionamiento económico y social del país.
No recibió bonos, aguinaldos, vacaciones ni afore. Hubo otra cosa: una estructura social completa descansando sobre su trabajo. Porque eso es el cuidado, el sistema operativo oculto de la sociedad. Sin él, simplemente nada funciona.
Cada 10 de mayo México se llena de flores, restaurantes y discursos sobre el amor incondicional de las madres. Pero rara vez hablamos de que el país entero ha descansado históricamente sobre trabajo de cuidados no remunerado realizado principalmente por mujeres. Cocinar, limpiar, cuidar fiebres, resfriados, acompañar tareas escolares, comprar la cartulina a última hora los........
