Rocha Moya: se acaba el tiempo
Hace unas semanas conté en este espacio una escena que parecía salida de una novela política. El entonces gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, compartía una comida con algunos de sus colaboradores más cercanos y sus cuatro hijos. Entre mariscos frescos y callo de hacha —su platillo favorito— soltó una frase que uno de los presentes conserva intacta en la memoria. “A mí si no me matan los Chapitos o el Mayo, voy a acabar como El Chapo, en una cárcel de Estados Unidos”.
La frase era una confesión o una cuenta regresiva. El expediente abierto por el Departamento de Justicia estadounidense no se ha detenido. Al contrario: mientras en México la discusión gira alrededor de la soberanía nacional por la captura de Ismael El Mayo Zambada, en Estados Unidos la investigación contra Rocha y otros exfuncionarios sinaloenses y un senador sigue avanzando. La acusación se basa en una presunta colusión entre autoridades estatales y la facción de Los Chapitos para facilitar operaciones, brindar protección institucional y recibir beneficios políticos y económicos.
La respuesta del gobierno mexicano no ha variado demasiado desde abril. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que Estados Unidos debe presentar pruebas y rechazó que existan elementos suficientes para ejecutar una detención provisional. El Gabinete de Seguridad, dijo, nunca tuvo indicios de que Rocha Moya colaborara con el Cártel de Sinaloa. Morena cerró filas con uno de los suyos y convirtió el caso en un diferendo diplomático más que en un problema de procuración de justicia.
Sin embargo, el contexto ha cambiado con el paso de los días. Las memorias del exembajador Ken Salazar sostienen que ningún agente estadounidense viajó en el avión que trasladó al Mayo a Texas. Afirma que el capo fue traicionado por Joaquín Guzmán López y que Washington sólo intervino cuando la aeronave aterrizó en Estados Unidos. El libro también revela la enorme preocupación que existía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador por las posibles declaraciones de Zambada ante fiscales estadounidenses y el efecto político que podrían tener.
Este martes Sheinbaum cuestionó si Salazar mintió durante casi dos años sobre la participación de agencias estadounidenses y volvió a exigir que Washington explique exactamente qué ocurrió el 25 de........
