La última puerta
Las víctimas llegan a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos cuando casi todas las demás puertas del Estado se cerraron. Primero acudieron a policías que no investigaron, ministerios públicos que no escucharon, fiscalías que no encontraron la verdad y tribunales que tampoco les dieron justicia. Cuando cruzan la puerta de la CNDH no esperan milagros, pero conservan la esperanza de encontrar una institución cuya primera lealtad sea con sus derechos y no con el poder que los vulneró.
Para eso existe un ombudsperson, para exigirle al Estado explicaciones y responsabilidades cuando viola derechos o incumple su deber de protegerlos.
La Recomendación 208VG/2026 sobre Ayotzinapa me produjo una gran preocupación. Pensé que el problema central sería la forma en que deslinda institucionalmente al Ejército. Esto ya es grave, pero el documento deja ver que la CNDH cambió la dirección de su misión, y esto es más profundo.
La pregunta primordial debería ser ¿qué hizo el Estado?, ¿qué........
