Guardia Nacional: ¿violenta y esconde la mano?
La aparición de Leonardo Escobar, académico de la Ibero Puebla, es una buena noticia, vivo e íntegro. Sobre todo, en un país donde demasiadas historias terminan sin dar con el paradero de las víctimas. Sin embargo, la cantidad de preguntas que genera esta detención arbitraria siguen sin ser resueltas. ¿Cómo se explica que una persona sea detenida por la Guardia Nacional y termine vagando por la ciudad, con tres costillas rotas, sin que nadie sepa dónde estuvo ni qué ocurrió?
El alivio que produce su localización no puede convertirse en amnesia colectiva. Al contrario: su desaparición y posterior hallazgo abren una rendija por la que se asoma algo mucho más profundo y más grave. Porque la militarización de la vida pública no ha traído seguridad; ha traído una opacidad que inquieta. El caso de Escobar —que va de una desaparición inexplicable en un aeropuerto a su localización en un anexo— obliga a levantar la alfombra. Debajo aparece una verdad incómoda que el Estado mexicano intenta ocultar con uniformes y discursos: el fracaso........
