¿Hijo de Presidente y Marina inocentes, chofer culpable?
Empecemos por señalar un dato que se ha querido diluir: el Tren Interoceánico no es un proyecto huérfano. Su administración, operación y supervisión están a cargo de la Secretaría de Marina, a través del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. No se trata de una obra improvisada ni de un experimento local, sino de un proyecto estratégico del Estado mexicano, operado por una institución con mando, jerarquía y responsabilidades claras.
Durante años se nos dijo que López Beltrán fungía apenas como un “supervisor honorífico”. Sin embargo, audios y reportajes periodísticos documentaron una intervención que iba más allá de la cortesía institucional: presión a empresas, seguimiento de avances y exigencia de resultados. Si tenía influencia para apurar tiempos, tenía también la obligación de preguntar por la seguridad. Pero en este gobierno, la cercanía al poder exime y la responsabilidad siempre cae hacia abajo.
La narrativa oficial funciona porque es cómoda: el error fue humano, individual y aislado. El tren........
