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Romper con todo… para seguir con vida

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03.01.2026

Esta columna, la primera del 2026, permítame lectora-lector dedicarla a narrar algunas experiencias de fin de año porque, como a veces tecleo por acá, lo privado suele volverse público cuando los temas íntimos se vinculan con asuntos que atañen a las sociedades en su conjunto.

Hace unas semanas, al iniciar la segunda quincena de diciembre, me pasó algo insólito. De la nada, una mujer mexicana, de nombre Itzel Culebro, me buscó en un lugar extraño para mí: Linkedin, plataforma en la que ciertamente estoy, pero muy rara vez uso. Me envió un correo y me dijo que quería que conociera a un socio suyo, un pintor catalán, el cual estaría en México por esos días. Le dije que me resultaba imposible, pero que casualmente la tercera semana yo estaría en Barcelona. Respondió que me esperaban en su estudio el jueves 18 al mediodía. Sospechosista de oficio, dudé de inmediato, pero indagué y quedé estupefacto con lo que hallé. Aterricé el miércoles por la tarde y al día siguiente estaba yo ante Jacob Vilató, quien en el origen de su vida adulta fue un muy exitoso arquitecto hasta que hace no mucho, en sus años 40, rompió con todo y regresó a su bravía esencia infantil, que es pintar con mucha casta. Además de que Jacob (Yeicob, se pronuncia) es soberbiamente talentoso, resulta que es sobrino-nieto… ¡de Picasso! Su abuela fue María Dolores, la hermana menor de Pablo, que fue su primera modelo. En 1909 Lola se casó con el neuropsiquiatra Juan Bautista Vilató, con quien tuvo seis hijos, dos de ellos, José y Javier, pintores también. Otro hijo, Jaime Vilató, padre de Jacob, se dedicó al estudio y........

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