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Jesús Ramírez Cuevas, el titiritero por indagar…

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21.02.2026

A raíz del perfil que publiqué aquí el sábado pasado sobre Julio Scherer Ibarra, recibí un par de invitaciones para ser entrevistado en la radio. Decliné. Lo que tenía que decir sobre el personaje (al menos por ahora: siempre hay información relevante que se queda en el tintero) ya está publicado. Hice ese perfil íntimo porque Scherer Ibarra fue el segundo hombre más poderoso del país en buena parte del sexenio pasado y, según documenté, se le imputan acusaciones graves desde el ejercicio de ese poder desmesurado que tenía, alegatos similares a los que se le hicieron años antes, cuando trabajó en el sector privado y salió impune, un comportamiento que en mi opinión se ajusta a la personalidad abusiva que le conocí desde chico. Además de plasmar la información dura del día a día, el principal objetivo del periodismo consiste en develar los excesos perpetrados por quienes ostentan el poder, se trate de quien se trate, tal como lo planteé hace una semana en EL UNIVERSAL. Y ahí, en medio de ese deber, si es necesario exponer lo privado públicamente porque se vincula con actos que presuntamente pueden ser constitutivos de delitos, se hace. Omitir información de esa índole es una especie de complicidad incompatible con la misión social (perdón por el concepto medio demagógico) consustancial a la labor periodística.

Eso es todo, en........

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