Estados Unidos ante el espejo de su promesa
A punto de cumplirse 250 años de la emblemática Declaración de Independencia, Estados Unidos vuelve a mirarse en el espejo de su propia promesa. En 1776, trece colonias tomaron la decisión de romper con un rey para defender la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Ese acto fue insólito, pues abrió la puerta a la construcción de lo que hoy conocemos como una democracia constitucional fundada en la idea radical de que el poder no debía concentrarse en una sola persona, sino dividirse, contenerse y someterse a reglas.
Como todo experimento, la trayectoria estadounidense nunca ha sido lineal. Ha enfrentado momentos luminosos, retrocesos brutales, contradicciones profundas y reparaciones tardías. La última semana del periodo de este año en la Corte Suprema lo deja claro y nos invita a reflexionar sobre ese camino recorrido. En apenas unos días, el tribunal resolvió casos sobre poder presidencial, ciudadanía, migración, financiamiento electoral, privacidad digital y derechos de las personas LGBT. Si analizamos la imagen en conjunto, el cierre de esta temporada parece ser una radiografía del país que nació de aquella declaración y que, dos siglos y medio después, sigue discutiendo las mismas preguntas fundamentales.
El primer cuestionamiento que enfrentaron los padres fundadores fue cómo evitar el ascenso de otro monarca. La Revolución estadounidense nació bajo el rechazo rotundo a la concentración del poder en una sola persona. Por ello, cuando años después se redactó la Constitución en Filadelfia, el diseño institucional buscó reemplazar al rey por un sistema de frenos y contrapesos. El presidente tendría poder, pero éste no sería absoluto. El Congreso legislaría, los tribunales controlarían y las agencias administrativas, con el paso del tiempo, se convertirían en una pieza central de ese equilibrio.
En este periodo, sin embargo, la Corte volvió a inclinar la balanza hacia el poder Ejecutivo. En Trump v. Slaughter, sostuvo que el presidente puede remover a Rebecca Slaughter de la Comisión Federal de Comercio, pese a que la ley y el precedente de la propia Corte protegían a sus integrantes contra despidos injustificados. La decisión debilitó una tradición de agencias que actuaban con independencia y que fueron diseñadas para resistir presiones políticas directas. A partir de esta sentencia, adoptada por una votación de 6 a 3, cualquier presidente contará con mayores herramientas para remover a directores de agencias........
