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Estados Unidos e Irán: una negociación sin garantías y sus consecuencias no deseadas

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28.06.2026

Los primeros barcos vuelven a navegar por el estrecho de Ormuz. El 17 de junio, Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron un memorando de entendimiento. Por ahora resuelve un solo problema: el bloqueo del estrecho de Ormuz, creado por la propia guerra. Todos los demás asuntos quedan postergados para los sesenta días de negociación previstos. Las críticas más duras contra Trump provienen de su propio partido. Esta primera parte reconstruye lo que realmente se acordó y quién salió perdiendo o ganando, Washington, Tel Aviv o Teherán. La segunda parte analiza las consecuencias para la región de Oriente Medio, para China y para el orden mundial en su conjunto.

Las consecuencias económicas del conflicto, sobre todo el riesgo para el tráfico energético mundial a través del estrecho de Ormuz, parecen haber convencido a Trump de que los costos de prolongar la guerra superaban los beneficios esperados.

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Vale la pena aclarar algo: el documento de catorce puntos es un memorando de entendimiento, no un tratado de paz ni un alto al fuego, solo el marco para negociaciones que en sesenta días deberían desembocar en un acuerdo y un cese de hostilidades. La experiencia demuestra que este tipo de marco suele ser la parte más fácil de todo el proceso y, al mismo tiempo, la más expuesta a tropiezos.

Trump firmó el acuerdo de manera muy informal, durante una cena en Versalles al margen de la cumbre del G7, en presencia del secretario de Estado Marco Rubio y del presidente francés Emmanuel Macron. Pezeshkian firmó al mismo tiempo en Teherán, sobre una hoja manuscrita frente a una pared blanca sin adornos.

La firma del memorando debe poner fin, por ahora, a las hostilidades, incluidas las guerras por delegación que Israel libra en paralelo, como la que mantiene contra Hezbolá en el Líbano, y prevé la apertura de Ormuz dentro de treinta días. Sin embargo, Irán solo renuncia a cobrar peajes por el tránsito durante esos sesenta días de negociación, y el texto carece por completo de un mecanismo de cumplimiento en caso de un nuevo bloqueo. En el plano financiero, en cambio, el acuerdo es de aplicación inmediata para Irán: suspensión de las sanciones petroleras, acceso a al menos 24.000 millones de dólaresen fondos iraníes congelados y la promesa de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones. En materia nuclear, todo queda en una simple declaración de intenciones: diluir las reservas de uranio en lugar de entregarlas. El programa de misiles y las milicias proxy no aparecen en el texto. La población iraní no se menciona en ningún momento, aunque Trump y Netanyahu habían justificado sus objetivos de guerra también en nombre de su libertad.

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En el Congreso estadounidense,........

© El Universal