Elogio al olvido
Decía Nietzsche que no puede existir felicidad, serenidad, esperanza ni disfrute del presente sin la facultad de olvidar, esa afirmación es incomoda porque hemos crecido convencidos de que la memoria es el gran tesoro del ser humano y que olvidar es una derrota. Por eso admiramos a quien lo recuerda todo, celebramos la mente que no deja escapar un dato y miramos con lástima cualquier signo de desmemoria, como si en ella se escondiera siempre una pérdida y nunca una liberación.
Pero, ese antagonista al que tememos puede ser también un aliado; el olvido tiene efectos terapéuticos y quien lo dude, entonces que piense en cuánto pesa cargar intacto el daño que nos hicieron, las penurias, las angustias y los afanes de otros........
