El vuelo del helicóptero
La noticia me cayó como una piedra en la cabeza. No la esperaba. Entre otras cosas, porque Carlos Mouthon me había mandado una foto reciente en la que se veía algo ausente, pero bien en términos generales. Llamé a Charly y le pregunté por Fernando, a quien tenía mucho tiempo de no ver. Me dijo que le visitó en su casa, charló con él y, salvo una que otra confusión en la conversación, se mostraba coherente y fuerte. ¿Por qué entonces este desenlace infausto? Sea cual sea la razón, la muerte de un amigo entrañable siempre produce dolor y perplejidad.
Fernando Marimón Perea, Carlos Mouthon y yo........
