El viejo maestro y la frontera generacional
El viejo maestro y la frontera generacional
El libro descansa sobre la mesa. Es un libro del escritor colombiano William Ospina, titulado “ Pa´ que se acabe la vaina”. Lo dejé allí porque necesitaba pensar con calma, como se piensan las cosas que no caben en una reunión de profesores ni en un acta administrativa. Les cuento a qué se debe este texto: Todo comenzó el primer día de reencuentro académico, después de las vacaciones de fin de año: en los pasillos cálidos de la universidad —tan familiares en ciudades como Cartagena, donde la rutina académica convive con el ritmo pausado del mar Caribe—, notamos una ausencia. No estaba un entrañable amigo y colega de lides pedagógicas. Un consuetudinario conversador y mamador de gallo.
Faltaba aquel viejo maestro de caminar ágil, de apuntes irónicos y dichos punzantes, que enseñaba como quien conversa: entre anécdotas, intuiciones y certezas ganadas con sus años. Los colegas nos miramos, casi con incomodidad, y preguntamos lo obvio: ¿dónde está el profesor Luis Banderas? Nadie supo responder. Se dedujo entonces que ese año no nos acompañaría en el programa de Física Cuántica. Días después, la noticia llegó sin ceremonia: ya no hacía parte de la nómina de la universidad. Más de veinte años de servicio —y muchos más de oficio— quedaron reducidos a una ausencia administrativa. Parecía una película repetida una y mil veces con desenlaces similares: ¡Ya cumplió su ciclo! ¡Estaba muy viejo para lidiar con tanta juventud intratable! Eran los comentarios más críticos que logré escuchar en algunos corrillos de pasillos.
La escena, aunque cotidiana, no era menor. En nuestra nación, el........
