Apuestas ganadoras
El lunes pasado los mercados arrancaron preocupados. Donald Trump había dado a Irán 48 horas para reabrir por completo el Estrecho de Ormuz o de lo contrario vendrían ataques a su infraestructura energética. Irán respondió con su propia amenaza de cerrar indefinidamente el Estrecho si estos bombardeos se llevaban a cabo. El mensaje para los inversionistas era claro. Si el conflicto escalaba, venía un nuevo golpe energético, inflacionario y financiero.
Pero a las 7:05 de la mañana, hora del Este, el presidente escribió en Truth Social que Estados Unidos e Irán habían sostenido durante dos días conversaciones muy buenas y productivas y que, por ello, pospondría sus amenazas contra infraestructura iraní. Un solo post bastó para darle la vuelta al mercado. El petróleo se fue para abajo y los activos de riesgo rebotaron. Desde Irán negaron que existieran negociaciones directas.
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