El poder y la palabra
En una entrevista reciente en El País de España, Yuval Noah Harari decía que la democracia es, ante todo, una conversación. Una idea tan sencilla que podría parecer una obviedad, pero no lo es, porque toda conversación depende del lenguaje; y cuando el lenguaje se empobrece, también se empobrece la democracia.
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No se trata de defender el subjuntivo ni de promover una cruzada por las tildes, sino de comprender que la palabra no solo es la base de la comunicación sino del entendimiento. Basta mutilar el lenguaje, reducir el vocabulario, eliminar los matices y sustituir las ideas por consignas para obtener ciudadanos menos críticos, más previsibles y mucho más fáciles de manipular. Es el sueño de cualquier autoritario —sea de izquierda, de derecha o de donde venga—; de esos que confunden la diversidad con la deslealtad.
George Orwell lo explicó hace casi ocho décadas en las páginas de 1984. La neolengua no pretendía embellecer el idioma,........
