Todos perdieron
Cuánta agua ha pasado bajo el puente desde que, arrancando la campaña, dos caballos ganadores competían en una carrera y daba lo mismo cuál de los dos ganara: tenían el mismo ADN. Ahora no hay hipódromo. Hay un coliseo con dos gladiadores embistiéndose con espadas.
LÉELA PRIMERO
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Por eso terminé abandonando la idea de pedirles a Abelardo y a Uribe que, renunciando a egos y dejando de lado las razones válidas que puedan tener sobre sus molestias, bajaran sus espadas, para no enviarle al país este desalentador mensaje de un centroderecha dividido y de una izquierda feliz con esa división: eso solo produce debilidad institucional.
Que Abelardo y Uribe se arreglen, ya no lo veo posible. La distancia comenzó a gestarse desde cuando Uribe, aunque la veía con simpatía, no apoyó la candidatura de Abelardo porque no pertenecía a su partido y lo mandó a recoger sus propios votos. Lo hizo y se le creció.
Desde ahí, el lenguaje de la campaña de Abelardo, cada vez más triunfalista, comenzó a ser más hiriente con el expresidente y su partido. Los llamó dinosaurios, los de “siempre”, clientelistas; pero el colmo fue un pintoresco video (estrategia que manejan con........
