Germán hará mucha falta
Escribí esta columna hace casi un año. Lo estaban operando en Houston. A los pocos días me llamó Germán. Estaba muy contento y recordamos nuestros sueños y andanzas de juventud y vida para defender a Colombia al lado de Luis Carlos Galán, nuestro jefe común.
Le dije que su voz era necesaria y determinante en este momento. Me dijo que dependía de su salud. Y luego insistió en lo que, creo, es el último énfasis de su lucha política: “Se requiere un gran proyecto de unidad, se deben deponer las vanidades y erradicar los egoísmos”.
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Trataron de matarlo una vez y no pudieron. Lo dejaron lesionado y herido, pero sobrevivió. Y luego volvieron a intentar matarlo. Tampoco pudieron. Y luego siguieron intentando quién sabe cuántas veces más y no lo lograron.
Y una ola furiosa lo azotó contra una roca, le fracturó los huesos de la cara, pero sobrevivió. Después, otro accidente salvaje casi lo deja sin poder caminar. Y siguió caminando. Y los quebrantos de salud exigieron complejas cirugías y se despertó de las anestesias listo para seguir en sus batallas. Ese........
