Pobres ídolos
Se sabe desde los tiempos más antiguos y remotos que la idolatría es también un rito sacrificial y vengativo: una forma de la adoración a los dioses que al final los vuelve culpables y responsables de nuestro destino, de la suerte colectiva. Ese es el precio que deben pagar los dioses por serlo, ese es su castigo: todo el mundo los celebra y agasaja, los besa, los aplaude, los adora, pero cuando llega el momento, si toca, hay que culparlos y hay que matarlos.
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En el mundo moderno la idolatría tiene sobre todo dos víctimas propiciatorias, dos tipos humanos que sirven para prolongar ese viejo rezago del paganismo y la Antigüedad: las estrellas del espectáculo y las estrellas del deporte. Esos son los semidioses de nuestro tiempo, junto con los políticos, como fue siempre, solo que ahora los políticos se han degradado y devaluado tanto, y con toda la razón, que ya casi nadie se los toma en serio, es imposible.
Pero las estrellas del espectáculo o el entretenimiento y........
